Suplementación con ácidos grasos omega-3 y dolor crónico

 
 
 

Entre el 10 y el 25% de la población mundial de adultos padece dolor crónico, que es un dolor que persiste en el tiempo (durante semanas, meses o incluso años). Puede ser leve o intenso, intermitente o continuo, y puede tener muchas causas diferentes: puede provenir de una lesión del pasado, puede ser consecuencia de una causa en curso (una infección de oídos o una artritis, por ejemplo) o puede que no presente una causa clara. Los tipos más comunes de dolor son: lumbar, dolor de cabeza o migraña y dolor en el cuello. En cualquier caso, el dolor crónico afecta a la calidad de vida de la persona que lo padece ya que, al mismo tiempo, otros problemas de salud (como la fatiga, trastornos del sueño, pérdida de apetito y cambios de humor) acompañan con frecuencia a este tipo de dolor, y la ansiedad y el estrés pueden estar también elevados.

Además, el dolor es una experiencia subjetiva, no hay prueba que pueda medirlo; el dolor crónico depende de la gravedad de la causa subyacente, factores socioculturales, aspectos genéticos, factores psicológicos y aspectos fisiológicos (que pueden ser modificados si se cambian los hábitos nutricionales). En el campo de la terapia frente al dolor, ha aumentado el interés del papel de la nutrición en el desarrollo y el tratamiento del dolor, observándose que algunos complementos nutricionales podrían mejorar los resultados del tratamiento analgésico y conseguir una mejora considerable en la calidad de vida. Se ha observado que la complementación con ácidos grasos omega-3 podría mejorar el dolor crónico.

 

Bibliografía

 
 

Las resolvinas, la inflamación y el dolor

La inflamación crónica desempeña un papel en el origen de numerosos trastornos de la salud: la inflamación local aguda ocurre como mecanismo protector en respuesta a lesiones o inf[...]