Sobre la lactancia materna

 
 
 

Dar el pecho es lo mejor para los bebés y las mamás: protege al lactante frente a infecciones y reduce la posibilidad de problemas posteriores de salud (incluyendo diabetes, obesidad y asma), en las madres, ayuda a contraer el útero, a que cese más rápido el sangrado postparto y puede reducir el riesgo de cáncer de mama y ovario. “What else?” Como diría ÉL.

La American Academy of Pediatrics recomienda la alimentación exclusiva con leche materna durante los primeros seis meses de vida y continuar con lactancia materna durante al menos 12 meses. La leche materna es la mejor fuente de nutrición para el recién nacido, sus componentes (proteínas, grasas, carbohidratos, calcio, hierro y vitaminas) se digieren mejor que con una fórmula infantil o que la leche de vaca. Algunas grasas de la leche humana son esenciales para la salud del bebé (son necesarias para absorber algunas vitaminas y son una importante fuente de energía), y los ácidos grasos omega-3 de cadena larga, particularmente, son necesarios para el desarrollo del cerebro, la retina y el sistema nervioso, y tienen un papel crucial en el desarrollo precoz tanto visual como neurológico.

En el caso de las madres obesas, la composición de la leche materna presenta características especiales: un perfil de ácidos grasos pro-inflamatorios (más ácidos grasos omega-6 que omega-3) y concentraciones reducidas de ácidos grasos en global y luteína (importante para la retina). Por lo tanto, el consumo de ácidos grasos omega-3 de cadena larga (EPA y DHA) es incluso más importante, si cabe, en las madres obesas.

 

Bibliografía:

 
 

Omega-3 y obesidad

En varios estudios se ha encontrado que incrementar el consumo de omega-3 de 0,3 a 3,0 g/día puede mejorar la composición de nuestro cuerpo, reduciendo el peso y la grasa corporale[...]