Prevención de caídas en personas mayores

 
 
 

El estilo de vida y la dieta occidentales favorecen la aparición de diversos trastornos crónicos; uno de ellos (relacionado con el envejecimiento) tiene un nombre muy largo: obesidad osteosarcopénica, que traducido quiere decir deterioro de la salud de los huesos, declive de la masa y fuerza muscular, e incremento de la presencia de tejido graso en músculos y huesos.

La causa principal de este problema son las enfermedades crónicas, el tratamiento farmacológico, la predisposición genética y los factores ambientales, pero la alimentación deficiente y la falta de actividad física también son importantes. Los adultos mayores están siempre en potencial riesgo nutricional, ya que a menudo ingieren alimentos altos en calorías-bajos en nutrientes y con insuficiente fibra dietética, frecuentemente presentan un bajo apetito y su capacidad para absorber algunos nutrientes esenciales (la mayoría de las vitaminas y minerales) está reducida.

Uno de los problemas de salud más comunes en las personas con obesidad osteosarcopénica es el elevado riesgo de caídas y fracturas. Para las personas mayores, una caída puede ser el inicio de problemas mucho más serios: fracturas (de pelvis, muñeca, brazo o cadera), heridas y miedo a caerse (lo que restringe su actividad y conduce a una pérdida gradual de su independencia y autonomía). Por lo tanto, la prevención es muy importante.

Mejorar la dieta y aumentar la actividad física (ejercicio de pesas o aeróbico, Tai Chi, Pilates, etc.) son factores que podrían ayudar a prevenir o aliviar este trastorno. Las modificaciones nutricionales incluyen el consumo de proteínas, calcio, magnesio y vitamina D, y también aumentar el consumo de alimentos que contengan ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA han demostrado favorecer la formación ósea y reducir los efectos negativos de la grasa en el hueso) y fibra.

 

Bibliografía