¿Por qué y qué suplementos de omega-3?

 
 
 

En 1963, hace más de 50 años, científicos de Harvard demostraron por primera vez que los humanos necesitan el consumo en la dieta de algunos ácidos grasos poliinsaturados que nuestro cuerpo es incapaz de sintetizar (por esta razón, estos ácidos grasos se llaman esenciales). Hoy día, sabemos que los ácidos grasos esenciales de las series omega-6 y omega-3 (los más importantes de los cuales son el ácido linoleico [AL], de fuentes vegetales, y los ácidos eicosapentaenoico [EPA] y docosahexaenoico [DHA], principalmente de origen marino) son esenciales para el desarrollo y crecimiento, y pueden desempeñar un papel clave en la prevención y tratamiento de muchas enfermedades.

Si son esenciales, ¿cómo han sido los humanos capaces de sobrevivir sin suplementos hasta ahora? El problema es que los patrones dietéticos occidentales han cambiado en los últimos 100-150 años, como consecuencia de los cambios socioeconómicos (la revolución industrial), y esto ha conllevado un cambio en el consumo de ácidos grasos, con un incremento del consumo de ácidos grasos omega-6 y una reducción del consumo de ácidos grasos omega-3: los alimentos que eran naturalmente ricos en omega-3 (carne, pescado, aves, etc.) han perdido parte de su contenido en omega-3 e incrementado su contenido en omega-6 como resultado del cambio en la composición nutricional del alimento para animales utilizado (obviamente, los productos derivados de estos alimentos también tienen grandes cantidades de omega-6 y pequeñas de omega-3), el procesado industrial de los alimentos y la reducción en el consumo de pescado.

El consumo dietético adecuado (equilibrado) de ácidos grasos omega-3 y omega-6 es muy importante. Una alternativa para incrementar la ingesta de omega-3 sería consumir alimentos enriquecidos con omega-3, pero la legislación actual de estos productos no distingue entre omega-3 de origen vegetal (AL) y los procedentes de pescado (EPA y DHA) y la tasa de conversión de AL a EPA y DHA es muy baja. Sólo el consumo de omega-3 de pescado puede garantizar las cantidades adecuadas de EPA y DHA. Por lo tanto, los suplementos de aceite de pescado son una buena opción. Sin embargo, muchos suplementos de omega-3 no están suficientemente purificados y contienen contaminantes: además, sus concentraciones en EPA y DHA es baja (sólo el 30%).

Es importante elegir productos certificados y validados con pureza y calidad garantizadas, libres de contaminantes y que aseguren un aporte consistente de EPA y DHA.

 

 Referencia:

Gómez Candela C, Bermejo López LM, Loria Kohen V. Importance of a balanced omega 6/omega 3 ratio for the maintenance of health. Nutritional recommendations. Nutr. Hosp. 2011;26(2):323-329.