Omega-3 y cáncer gastrointestinal

 
 
 

Por un lado, EPA y DHA tienen efectos protectores frente a enfermedades inflamatorias crónicas como el cáncer, ya que tienen diversas funciones beneficiosas (contra la proliferación, supervivencia celular, angiogénesis, inflamación y metástasis). Por otro lado, la dieta occidental (alta en consumo de omega-6 y baja en el de omega-3) se asocia con el desarrollo de cáncer de esófago, mama, gástrico, de colon, pancreático y de próstata, y estudios sobre el nivel de ácidos grasos en pacientes con cáncer de vejiga, páncreas, pulmones y esófago han mostrado bajas concentraciones plasmáticas de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 en comparación con las personas sanas.

El cáncer gástrico, el cuarto más común y la segunda causa de muerte en el mundo, empieza con una infección por Helicobacter pylori (un tipo de bacteria) que progresa a gastritis crónica; esta bacteria es el factor de riesgo más importante para el cáncer gástrico, aunque otros factores aumentan el riesgo. Estudios recientes con EPA y DHA muestran que pueden reducir varias enfermedades gástricas relacionadas con H. pylori e incluso desempeñan funciones preventivas del cáncer.

La evidencia indica que el consumo elevado de omega-3 se asocia con un menor riesgo de desarrollo de cáncer gastrointestinal en animales y humanos. Estudios recientes indican que aumentar los omega-3 retrasa la progresión del cáncer de estómago y podría retrasar o prevenir el cáncer gastrointestinal en pacientes de alto riesgo. La complementación con ácidos grasos poliinsaturados omega-3 en combinación con otros agentes antitumorales podría mejorar la eficacia de la prevención del cáncer gastrointestinal.

 

Bibliografía:

Park JM, Jeong M, Kim EH et al. Omega-3 Polyunsaturated Fatty Acids Intake to Regulate Helicobacter pylori-Associated Gastric Diseases as Nonantimicrobial Dietary Approach. Biomed Res Int. 2015;2015:712363. doi: 10.1155/2015/712363. Epub 2015 Aug 3.