Omega-3 e impacto de la contaminación atmosférica

 
 
 

La calidad del aire en la mayoría de las ciudades de todo el mundo no cumple las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud respecto a niveles de seguridad. Aproximadamente la mitad de la gente que vive en ciudades que informan sobre la calidad del aire está expuesta a una contaminación atmosférica al menos 2,5 veces más alta que los niveles recomendados por esta organización. Más que probablemente, todos nosotros estamos expuestos a la polución atmosférica en algún grado.

La contaminación atmosférica es una mezcla de gases, gotitas de líquido y partículas, las más pequeñas de las cuales pueden pasar por la garganta y la nariz y entrar en los pulmones, causando problemas de salud importantes. Se ha demostrado un aumento del riesgo de eventos cardiovasculares en relación con la exposición a las pequeñas partículas del ambiente, tanto a corto como a largo plazo. Un evento cardiovascular es cualquier incidente que puede dañar el corazón, por ejemplo: angina, enfermedad coronaria, infarto de miocardio, insuficiencia cardiaca o arritmias.

Como la variabilidad de la frecuencia cardiaca  (la variación del intervalo de tiempo entre latidos) puede medirse y una variabilidad de la frecuencia cardiaca baja es un predictor de varios de estos eventos cardiovasculares, es útil para evaluar el efecto de la complementación con omega-3 en la reducción del impacto adverso de la polución atmosférica sobre el riesgo de enfermedad cardiovascular. En un estudio con personas que vivían en residencias de ancianos expuestas a la contaminación atmosférica en Ciudad de México, la complementación con 2 g/día de aceite de pescado disminuyó la reducción de la variabilidad de la frecuencia cardiaca por contaminación ambiental desde un -54% antes de la suplementación hasta un -7% después de la suplementación. En un estudio posterior, en el cual se expuso a adultos de mediana edad sanos a dos horas de polución ambiental en una cámara de experimentación, la suplementación con 3 g/día de omega-3 de origen marino también mitigó la reducción de la variabilidad de la frecuencia cardiaca.

Esto quiere decir que la complementación con omega-3 de aceite de pescado puede reducir el impacto de la contaminación atmosférica sobre la enfermedad cardiovascular.

Bibliografía

 
 

El consumo de omega-3 es insuficiente

Muchos estudios han mostrado los beneficios cardiovasculares de los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 de cadena larga (EPA y DHA son los más importantes). Por ello, institucion[...]

 
 

Omega-3, función cardiovascular y ejercicio

El ejercicio regular y moderado fortalece tu corazón, incluso si tienes una enfermedad cardiaca (si este es el caso, habla con tu médico acerca de ello). Además, disminuye tu presi[...]