Omega-3, dieta occidental y sobrepeso

 
 
 

Primero de todo, aclaremos qué se considera sobrepeso y obesidad desde el punto de vista de la salud: únicamente un peso superior al considerado como saludable para una determinada altura, se define como sobrepeso u obesidad. Y la herramienta utilizada para evaluar el peso en relación a la altura se denomina Índice de Masa Corporal (IMC); con el sistema métrico, la fórmula del IMC es: peso en kilogramos dividido por el cuadrado de la altura en metros (fórmula: peso (kg) / [altura (m)]2). Si quieres usar libras y pulgadas, calcula el IMC dividiendo el peso en libras (lbs) por la altura en pulgadas (in) al cuadrado y multiplicada por un factor de conversión de 703 (fórmula: peso (lb) / [altura (in)]2 x 703).

Para adultos (hombres y mujeres) de >20 años, el IMC se interpreta como sigue:

Si el IMC es menor de 18,5, peso bajo.

Si el IMC está entre18,5 y 24,9, peso normal o saludable.

Si el IMC está entre 25,0 y 29,9, sobrepeso.

Si el IMC es 30,0 o mayor, obesidad.

Desde la Revolución Industrial, las dietas occidentales contienen excesivos niveles de ácidos grasos omega-6, pero niveles muy bajos de ácidos grasos omega-3. El consumo de omega-6 ha aumentado y el consumo de omega-3 ha disminuido, resultando en un incremento de la proporción omega-6/omega-3 desde 1:1 durante la evolución humana hasta aproximadamente 20:1 a día de hoy. Este cambio está relacionado con el incremento del sobrepeso y la obesidad en las sociedades occidentales: un consumo elevado de ácidos grasos omega-6 y una alta proporción omega-6/omega-3 se asocian con ganancia de peso, en tanto que un consumo alto de ácidos grasos omega-3 disminuye el riesgo de ganancia de peso. Y se ha demostrado que la obesidad puede ser revertida con un aumento en el consumo de EPA y DHA (los principales ácidos grasos omega-3).

Una equilibrada proporción omega-6/omega-3 es importante para la salud y para la prevención y el tratamiento de la obesidad.

 

Bibliografía