Omega-3, densidad mamográfica y riesgo de cáncer de mama

 
 
 

La densidad de la mama está directamente vinculada al riesgo de cáncer de mama. Densidad, no tamaño ni firmeza, sino el equilibrio entre el blanco y el negro que aparecen en una mamografía (la densidad mamaria sólo puede determinarse con mamografías) y refleja la composición de la mama: la cantidad de tejido glandular, conectivo y graso. Las mamas se consideran densas si tienen mucho tejido fibroso o glandular, pero no mucho tejido graso. En las mamografías, el tejido denso aparece blanco y el tejido graso aparece casi negro. Como los tumores parecen blancos, es más difícil verlos en el tejido denso (por esta razón, se recomienda la resonancia magnética a las mujeres con alto riesgo). Hay cuatro categorías de densidad mamaria: de casi todo tejido graso (1) hasta muy poco tejido graso (4). La densidad alta es más común entre mujeres blancas y durante la edad reproductiva, y disminuye durante la menopausia (cuando esto último no ocurre, se considera que el riesgo es más alto). En general, las mujeres que tienen mamas muy densas tienen de tres a cinco veces más riesgo de cáncer de mama en comparación con las mujeres que tienen tejido menos denso.

Evitar los factores de riesgo e incrementar los protectores puede disminuir tu riesgo de tener cáncer de mama. Hablaremos de ello en el siguiente post.

 

Referencias: