Los omega-3 de cadena larga pueden ayudar en las alergias infantiles

 
 
 

La enfermedad alérgica, incluyendo el asma y la rinitis, es uno de las enfermedades no transmisibles (enfermedades que no están causadas por agentes infecciosos) más frecuentes. En la década de 1990, cuando se propuso la hipótesis que relacionaba los ácidos grasos poliinsaturados y las enfermedades alérgicas, se atribuyó papeles opuestos a los ácidos grasos omega-3 y omega-6 en la inflamación: los omega-3, reducción de la inflamación, y los omega-6, promoción de la inflamación. Sin embargo, se ha demostrado que las acciones de ambas familias de ácidos grasos en la inflamación son más complejas e implican diferentes mecanismos.

Los resultados de los estudios realizados hasta la fecha han mostrado resultados contradictorios acerca de la relación entre los omega-3 de cadena larga (que se hallan principalmente en el pescado graso) y la enfermedad alérgica en niños, pero en un estudio muy reciente acerca de la relación entre la composición sanguínea de ácidos grasos en relación con la enfermedad alérgica, las proporciones más altas de omega-3 de cadena larga en la sangre a los 8 años de edad se asociaron con riesgo reducido de asma o rinitis a los 16 años de edad.

Estos resultados se suman a la evidencia sobre la influencia de los ácidos grasos en el desarrollo de alergias durante la infancia.

Bibliografía:

Magnusson J, Ekström S, Kull I, et al. Polyunsaturated fatty acids in plasma at 8 years and subsequent allergic disease. J Allergy Clin Immunol. December 2017. DOI: 10.1016/j.jaci.2017.09.023http://www.jacionline.org/article/S0091-6749(17)31589-0/fulltext