Más vale prevenir que curar

 
 
 

Es sabido que los ácidos grasos Omega-3 desempeñan un importante papel en el desarrollo de las funciones cognitivas, pero algunos estudios recientes han mostrado que, además, pueden ser útiles en la prevención del deterioro cognitivo y la demencia.

En personas de edad avanzada, hay una fase de transición entre el deterioro cognitivo leve y la demencia discapacitante en la que no está claro si los déficit predicen la demencia o no, y el leve deterioro de la memoria o cognitivo no se explica por ningún diagnóstico médico o psiquiátrico. En esta fase, de acuerdo con estos estudios, una dieta adecuada y los suplementos con ácidos grasos Omega-3 consiguen mantener una función cognitiva adecuada y, posiblemente, tienen un efecto beneficioso sobre el riesgo de demencia (de origen vascular o degenerativo), previniendo o retrasando su inicio. Es importante remarcar que esto se ha observado durante este periodo, en trastornos cognitivos leves (de diferentes características, manifestaciones y causas probables) asociados al envejecimiento, pero no cuando el proceso de la enfermedad ya está completamente instaurado.