Los bajos niveles de omega-3 se asocian con la personalidad y la reactividad cognitiva

 
 
 

En la etiología de la depresión están implicados tanto factores genéticos como ambientales, y la evidencia indica que, entre los segundos, es relevante la dieta habitual. Muchos estudios han relacionado la deficiencia en ácidos grasos omega-3 de cadena larga (EPA y DHA) con los trastornos depresivos y sugieren que el mayor consumo habitual de EPA y DHA se asocia con riesgo reducido de desarrollar síntomas depresivos. Los mecanismos por los cuales los ácidos grasos omega-3 ejercen sus efectos en la depresión no se comprenden completamente, pero en la actualidad se considera que están mediados por su papel en la inflamación.

Desde una perspectiva psicológica, hay un modelo (una teoría) que afirma que la vulnerabilidad a la depresión está marcada por actitudes disfuncionales basadas en experiencias de la infancia que configuran reglas por las cuales la persona da significado a su entorno. Estas actitudes disfuncionales permanecen latentes hasta que son activadas por sucesos estresantes (esto se llama reactividad cognitiva), situación en la cual favorecen la aparición de pensamientos negativos acerca de uno mismo, el mundo y el futuro. La reactividad cognitiva se asocia con el inicio y la recurrencia de los episodios depresivos. Por lo tanto, las actitudes disfuncionales y la reactividad cognitiva se consideran factores importantes en el origen de la depresión.

Con el objetivo de estudiar las posibles relaciones entre los ácidos grasos omega-3 y la reactividad cognitiva, un grupo de investigadores holandeses analizaron datos de 2.912 adultos que habían contestado dos tests: el test NEO de cinco factores, que mide rasgos de personalidad, y la escala Leiden de sensibilidad a la depresión, una medida de reactividad cognitiva que ha demostrado su relación con marcadores biológicos de vulnerabilidad a la depresión. También se evaluaron los niveles plasmáticos de ácidos grasos omega-3 y DHA de los participantes.

Los resultados mostraron que los niveles de ácidos grasos omega-3 y DHA se asocian con la personalidad (alto neuroticismo, baja extraversión y baja meticulosidad) y la reactividad cognitiva (alta desesperanza/deseo de muerte). Estos resultados proporcionan más información acerca de la relación entre los ácidos grasos omega-3 y la depresión.

 

Bibliografía: 

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