Los AG omega-3 pueden proteger frente al deterioro de la condición física en personas mayores

 
 
 

El papel preventivo de la suplementación con ácidos grasos omega-3 en varios problemas de salud se ha confirmado en muchos estudios. En esta ocasión, hablaremos sobre sus efectos sobre el deterioro de la función física asociado con la edad. Es de sobra conocida la importancia de la nutrición en el mantenimiento de la salud de las personas mayores. Respecto a la función física, varios estudios han mostrado que los consumos bajos de ácidos grasos omega-3 se asocian con peor función física y que altos niveles de ácidos grasos omega-3, especialmente EPA y DHA, se asocian con mejor composición del músculo y fuerza muscular, así como con el desempeño físico y la salud ósea en personas mayores (lo que se traduce en menor riesgo de movilidad reducida y discapacidad).

El índice omega-3 (el contenido en EPA y DHA de la membrana de los glóbulos rojos) es una buena manera de medir el estatus en ácidos grasos omega-3 de una persona, porque refleja el consumo de EPA y DHA de un periodo de varios meses (es una medida precisa y fiable). El índice omega-3 se ha utilizado en un reciente estudio para investigar la relación entre los ácidos grasos omega-3 y el desempeño físico en personas mayores.

Los resultados de esta investigación mostraron que las personas mayores con un índice omega-3 bajo tenían peor función física (medida con un conjunto de pruebas de desempeño físico que incluyen, por ejemplo, la velocidad de la marcha) que las personas con un índice omega-3 alto.

Una posible explicación para la relación observada entre ácidos grasos omega-3 y desempeño físico es la deformabilidad de los glóbulos rojos, la cual disminuye con el ejercicio (y esto puede reducir la eficacia del transporte de oxígeno a la microcirculación) y aumenta como consecuencia de la incorporación de los ácidos grasos omega-3 en la membrana de los glóbulos rojos). Los ácidos grasos omega-3 también han demostrado facilitar el transporte de glóbulos rojos hacia el sistema capilar, lo que podría llevar a un mejor aporte de oxígeno al músculo esquelético y una subsiguiente mejora en el desempeño físico. Otro mecanismo que considerar es el papel de los ácidos grasos omega-3 en la actividad del sistema nervioso. Incrementan la neuroplasticidad de las membranas de los nervios, contribuyen a la formación de sinapsis y están implicados en la transmisión sináptica (bajos niveles de ácidos grasos omega-3 se han asociado con aceleración del deterioro de la función nerviosa periférica con la edad).

En conclusión, puesto que la edad se asocia con pérdida de función física, es bueno saber que mayores concentraciones de ácidos grasos omega-3 pueden proteger frente al deterioro del desempeño físico en las personas mayores.

Referencias

Fougère B, de Souto Barreto P, Goisser S, Soriano G, Guyonnet S, Andrieu S, et al.; MAPT Study Group. Red blood cell membrane omega-3 fatty acid levels and physical performance: Cross-sectional data from the MAPT study. Clin Nutr. 2018;37(4):1141-4.

Fougère B, Goisser S, Cantet C, Soriano G, Guyonnet S, De Souto Barreto P, et al.; MAPT Study Group. Omega-3 fatty acid levels in red blood cell membranes and physical decline over 3 years: longitudinal data from the MAPT study. GeroScience. 2017; 39(4):429-37.