Llega el sol

 
 
 

La exposición a la radiación ultravioleta (UV), una forma de energía emitida por el sol que no podemos ver o sentir, es la principal causa ambiental de cáncer de piel, y produce mutaciones en el gen p53 (fundamental en los mecanismos de protección de las células de la piel ante transformaciones malignas). En la mayoría de los cánceres de piel, estas mutaciones (un marcador de la carcinogénesis temprana inducida por UV) pueden observarse y cuantificarse en el suero sanguíneo, el fluido que queda después de eliminar otros factores del plasma sanguíneo.

En un estudio con australianos adultos (Australia recibe grandes cantidades de radiación UV), se encontró una relación inversa entre las concentraciones de EPA y DHA en el suero sanguíneo y la reacción del P53 en la epidermis: las personas en el grupo de concentraciones séricas más altas de ácidos grasos omega-3 tenían una menor inmunorreacción del p53. Esto es, existe una relación entre la dosis y la respuesta: más EPA y DHA, menos proteína p53 mutante. Estos resultados, que corroboran otros (que trataremos en otro post), muestran que si se aumenta el consumo de ácidos grasos omega n-3 se pueden conseguir efectos preventivos en el cáncer de piel. ¿Te gusta el sol?

 
 

EPA y DHA: importancia de las pautas de consumo

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Las funciones del EPA en la salud - Parte II

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