Leche materna y alergias infantiles

 
 
 

La lactancia materna se recomienda por muchas razones: es el alimento perfecto para el sistema digestivo de un bebé, contiene todos los nutrientes que necesita el recién nacido y muchas sustancias que benefician su sistema inmunitario, y también puede reducir las probabilidades de que un niño tenga obesidad.

Asimismo, hay evidencias de que la lactancia puede proteger a los bebés frente al desarrollo de alergias. Las alergias ocurren cuando el sistema inmunitario reacciona a alérgenos que no causan reacción en la mayoría de las personas (algunos alimentos, polvo, polen, etc.). El sistema inmunitario produce sustancias (anticuerpos) que protegen al cuerpo de invasores no deseados que podrían causar enfermedades o infecciones. Uno de estos anticuerpos es la inmunoglobulina E (IgE). La IgE hace que algunas células liberen sustancias químicas en el flujo sanguíneo para defendernos del invasor. Pero en alguien con una alergia, el sistema inmunitario trata al alérgeno como un invasor y reacciona en exceso, causando diferentes síntomas (reacciones alérgicas) producidas por la liberación de estas sustancias químicas.

Según diversos estudios, un nivel alto de ácidos grasos omega-3 de cadena larga (EPA y DHA principalmente) en la leche materna, que está relacionado con su consumo maternal durante el embarazo y la lactancia, podría tener un efecto protector sobre el desarrollo de alergias en los niños.

 

Bibliografía