Las funciones del EPA en la salud – Parte II

 
 
 

Como prometimos en el post «Las funciones del EPA en la salud – Parte I – Inflamación«, vamos a hablar de los principales beneficios del ácido eicosapentaenoico (EPA) en nuestra salud. El EPA previene la degradación del cartílago relacionada con las enfermedades articulares crónicas e inflamatorias (como la artritis reumatoidea) y la investigación ha mostrado que el consumo de ácidos grasos omega-3 reduce el dolor asociado con la artritis reumatoidea, la dismenorrea, la enfermedad intestinal inflamatoria y la neuropatía, y permite reducir el consumo de fármacos antiinflamatorios no esteroideos.

El EPA también es un tratamiento prometedor para la prevención de eventos coronarios graves (eventos adversos causados por trastornos que afectan las arterias coronarias), y especialmente los eventos coronarios no-mortales, en personas con el colesterol alto.

Los ácidos grasos omega-3 benefician el corazón de las personas sanas y el de aquellos con alto riesgo de tener (o que ya tienen) una enfermedad cardiovascular porque:

  • – Disminuyen el riesgo de arritmias (latidos cardiacos anormales)
  • – Reducen los niveles de triglicéridos (la hipertrigliceridemia se asocia con riesgo cardiovascular aumentado)
  • – Retrasan la tasa de crecimiento de la placa aterosclerótica
  • – Disminuyen la presión arterial

El tratamiento con EPA mejora la función cardiaca y el pronóstico a largo plazo de los pacientes con insuficiencia cardiaca congestiva (el corazón no bombea tan bien como debería para alcanzar la demanda de oxígeno del cuerpo) con el colesterol alto; y mejora el endurecimiento arterial y disminuye la inflamación en personas obesas con el colesterol alto.

Es más, el consumo elevado de ácidos grasos omega-3 podría tener efectos preventivos en el cáncer de piel. Y el EPA tiene potencial como agente antienvejecimiento cutáneo: el envejecimiento de la piel puede atribuirse a una exposición repetida a la radiación ultravioleta (fotoenvejecimiento) y al paso del tiempo (envejecimiento). La aplicación tópica de EPA previene el proceso de fotoenvejecimiento en la piel humana, inhibe el adelgazamiento de la epidermis inducido por los rayos UV y también la reducción del procolágeno inducida por los rayos UV, ambos considerados causas de arrugas.

Además, los datos apoyan la eficacia de los ácidos grasos omega-3 en los sofocos en las mujeres durante la transición menopáusica: la suplementación con EPA reduce la frecuencia de los sofocos.

Como veis, podemos considerar al EPA un gran aliado de nuestra salud.

 

Bibliografía:

 
 

Complementación con omega-3 en la menopausia

El síndrome metabólico, un grupo de factores (alta presión arterial, alta glucosa en sangre, nivel de triglicéridos elevado, bajos niveles de colesterol bueno y demasiada grasa en [...]

 
 

EPA y TDAH

Los síntomas del trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), que incluye dificultad en la concentración, prestar atención, el control del comportamiento e hiperactivi[...]