Las dietas con omega-3 pueden disminuir el riesgo de cataratas

 
 
 

Una catarata es un proceso que afecta a la visión ensombreciendo el cristalino, la parte transparente del ojo que recoge y enfoca la luz a la retina para formar imágenes claras; se localiza tras la córnea y el iris, no tiene capilares sanguíneos (recibe los nutrientes del humor acuoso) y está formada fundamentalmente por proteínas (98%). En el cristalino se forman nuevas células durante toda la vida, pero las células viejas no son eliminadas, sino que son comprimidas hacia su centro. Al envejecer el cristalino, sus proteínas dañadas se acumulan en “opacidades” y estas opacidades se llaman cataratas. Sus síntomas comunes son visión borrosa, ver colores que parecen descoloridos, ver halos alrededor de las luces, no ser capaz de ver bien por la noche y la visión doble. Una catarata puede ocurrir en uno o en ambos ojos, pero no puede contagiarse de un ojo al otro.

Las enfermedades congénitas y metabólicas, la opacidad provocada por medicación, los traumatismos y la radiación de alta energía son posibles causas de las cataratas. Mientras que la edad, el sexo, el nivel de formación, el tabaquismo, la diabetes y la obesidad se consideran factores de riesgo.

Las cataratas son muy comunes en la gente mayor: se ha estimado que más del 68% de las personas con más de 79 años de edad tienen algún tipo de opacidad del cristalino y, en aquellos de al menos 50 años, su prevalencia es mayor que las prevalencias del glaucoma y la degeneración macular asociada a la edad unidas.

La investigación muestra que la intervención nutricional puede ofrecer una forma de disminuir el riesgo de cataratas: seguir dietas con ácidos grasos omega-3, vitamina C, luteína/zeaxantina, vitaminas B, multivitaminas y carbohidratos.

 

Referencias:

 
 

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