La suplementación con omega-3 podría reducir la fatiga en las supervivientes de cáncer de mama

 
 
 

La fatiga (sensación de cansancio, debilidad y falta de energía), uno de los efectos secundarios más comunes del tratamiento del cáncer, afecta hasta un 99% de las pacientes con cáncer de mama que reciben radio o quimioterapia, con intensidad y duración mayores que la experimentada por individuos sanos. Y esta fatiga puede persistir meses o incluso años después de acabar el tratamiento. Una importante proporción de supervivientes de cáncer de mama experimenta fatiga que afecta a la calidad de vida relacionada con la salud (funcionamiento físico, vitalidad y funcionamiento social) de dos a cinco años post-diagnóstico. Hasta cinco años después del diagnóstico, la fatiga tiene un impacto negativo en la calidad de vida global en las supervivientes de cáncer de mama. Además, en estas mujeres, la fatiga se ha asociado con estado de ánimo deprimido (y uso de antidepresivos), ansiedad, problemas de sueño, dolor, problemas cognitivos, inactividad física y aumento de peso.

Los indicios señalan que la inflamación puede subyacer tras la fatiga en los supervivientes de cáncer. La investigación en poblaciones sanas ha mostrado reducción de inflamación con altos consumos dietéticos de ácidos grasos poliinsaturados omega-3, lo que podría reducir la fatiga.

Los resultados de un estudio que investigó la fatiga, la inflamación y el consumo de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 y omega-6 en supervivientes de cáncer de mama (realizado en 633 supervivientes; edad media: 56 años; estadio I a IIIA) vinculan el consumo alto de omega-3, la reducción de inflamación y la reducción de los aspectos físicos de la fatiga en las supervivientes de cáncer de mama.

 

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