Fumadores, arterias y omega-3

 
 
 

La fina membrana que delimita el interior del corazón y los vasos sanguíneos se llama endotelio vascular. Sus células liberan sustancias que controlan la relajación y la contracción de los vasos sanguíneos, y enzimas que controlan la coagulación, la función inmunitaria y la adhesión de plaquetas (las plaquetas son diminutos elementos de la sangre con forma de disco que colaboran en la coagulación adhiriéndose a otras plaquetas y al endotelio dañado). El mal funcionamiento del endotelio es un precursor (reversible) de la arteriosclerosis y la aterosclerosis, que son trastornos crónicos y progresivos de los vasos sanguíneos, caracterizados por:

  • Arteriosclerosis: formación de placa. La placa está constituida principalmente por colesterol. Crece durante años, bloqueando lentamente el flujo sanguíneo de una arteria al corazón, el cerebro, la pelvis, las piernas, los brazos o los riñones. Además, puede romperse de repente y formar coágulos que pueden bloquear la arteria y, por tanto, el flujo sanguíneo (es decir, deteniendo el aporte de oxígeno).
  • Aterosclerosis: un engrosamiento y endurecimiento anormales de las paredes arteriales, con la consiguiente pérdida de elasticidad.

Hay varios factores asociados con el mal funcionamiento del endotelio vascular, entre los cuales: presión sanguínea elevada, niveles sanguíneos elevados de colesterol y triglicéridos, diabetes, inactividad física, obesidad y fumar.

Fumar agrava mucho y acelera el desarrollo de la aterosclerosis en las arterias coronarias (dos arterias que salen de la aorta y alimentan a los tejidos del corazón), la aorta y las arterias de las piernas.

En los fumadores, el mal funcionamiento del endotelio podría mejorarse con la suplementación con ácidos grasos poliinsaturados omega-3.

 

Bibliografía