EPA y DHA protegen de los PCB

 
 
 

Los factores de riesgo del ictus (presión sanguínea alta, niveles de colesterol altos, aterosclerosis y diabetes) se han asociado con el consumo alimentario de contaminantes, incluidos compuestos sintéticos como los bifenilos policlorados (PCB, por sus siglas en inglés). Los PCB se comercializaron durante cerca de 50 años (desde 1929 hasta el final de los años 70, cuando se prohibieron en la mayor parte del mundo por cuestiones ambientales) y se emplearon en componentes eléctricos, revestimiento de superficies, tintas, adhesivos, materiales ignífugos y pinturas. Una vez liberados en el medio ambiente, los PCB se acumulan y magnifican en la cadena alimentaria, se degradan lentamente, son transportados y entran en el ciclo del ecosistema. Actualmente, alrededor del 10% de los PCB producidos aún permanece en el medio ambiente.

Los humanos pueden absorberlos comiendo alimentos contaminados (principalmente, de origen animal) y, en menor medida, respirando aire contaminado o a través de la piel (en algunos trabajos, por contacto con equipamiento o materiales hechos antes de su prohibición); pero la dieta constituye más del 95% de la exposición total humana a los PCB y la mayor exposición ocurre por el consumo de pescado contaminado. Las más altas concentraciones de PCB en el cuerpo humano se hallan en el hígado, el tejido adiposo, el cerebro y la piel, pero también están presentes en la sangre. Los PCB pueden permanecer en el tejido adiposo durante años o décadas y las madres expuestas pueden transmitirlos a sus hijos (cordón umbilical, placenta y leche materna).

Conviene señalar que, mientras la exposición dietética a los PCB se asocia a un mayor riesgo de ictus, la suplementación dietética con EPA y DHA tiene un efecto protector a este respecto.

 

Bibliografía