La suplementación con ácidos grasos omega-3 podría mejorar el desarrollo de la agudeza visual

 
 
 

En un reciente análisis global de 38 estudios que habían sido realizados sobre los efectos del consumo de ácidos grasos omega-3 sobre el desarrollo cognitivo infantil (los cuales, en conjunto, implicaron a 5.541 participantes), los resultados mostraron que, en comparación con placebo (una sustancia inocua), la suplementación con ácidos grasos omega-3 mejoró el desarrollo de la agudeza visual.

La agudeza visual es una medida del detalle más fino que puede ser reconocido por el sistema visual, la claridad y nitidez. El proceso de la visión empieza cuando el ojo focaliza la luz hacia la retina, donde esta es absorbida por las células fotorreceptoras; estas células transforman la luz en señales neuroquímicas. Luego, el nervio óptico lleva estas señales desde el ojo hasta el cerebro, que convierte los impulsos en imágenes. La buena agudeza visual depende de una pequeña área de la retina que contiene células fotorreceptoras. La investigación ha mostrado que las membranas de las células fotorreceptoras contienen las concentraciones de DHA (un ácido graso omega-3) más altas del cuerpo y que las alteraciones inducidas por la dieta en la composición de ácidos grasos de la retina lleva a cambios en la función de esta; el estatus en ácidos grasos omega-3 afecta al desarrollo de la agudeza visual, un efecto que puede ser debido a cambios en la retina, en el sistema visual del cerebro o en ambos.

La agudeza visual puede medirse con potenciales evocados visuales (una prueba electrofisiológica) o con métodos conductuales (mirada preferente); la base del segundo método es que los bebés muestran una fijación preferente en un estímulo con patrón (por ejemplo, líneas negras y blancas) en comparación con un campo homogéneo (por ejemplo, un área de grises). Los ácidos grasos omega-3 han mostrado influenciar tanto los potenciales evocados como las medidas conductuales de la agudeza visual.

Estudios anteriores ya habían demostrado que el desarrollo temprano de la agudeza visual se aceleraba con la suplementación con ácidos grasos omega-3. Esto no debería sorprendernos, puesto que el DHA, el ácido graso omega-3 más importante en el cerebro, es necesario para el crecimiento y la maduración del cerebro y la retina infantiles.

Una vez más, esto demuestra que el aporte de ácidos grasos omega-3 es particularmente importante durante la segunda mitad del embarazo y durante los primeros años de vida.

Bibliografía: 

Shulkin M, Pimpin L, Bellinger D, Kranz S, Fawzi W, Duggan C, et al. N-3 fatty acid supplementation in mothers, preterm infants, and term infants and childhood psychomotor and visual development: a systematic review and meta-analysis. J Nutr. 2018;148(3):409-18.

How Your Eyes Work [Internet]. St. Louis: American Optometric Association [fecha de acceso: 5 de abril de 2018]. 

Neuringer M. Infant vision and retinal function in studies of dietary long-chain polyunsaturated fatty acids: methods, results, and implications. Am J Clin Nutr. 2000;71(1 Suppl):256S-67S.

Weiser MJ, Butt CM, Mohajeri MH. Docosahexaenoic Acid and Cognition throughout the Lifespan. Nutrients. 2016;8(2):99.

 
 

Planificando el embarazo

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