El DHA puede facilitar la curación tras un traumatismo cerebral

 
 
 

Un traumatismo cerebral es una lesión cerebral causada por una fuerza física externa. El daño resultante puede confinarse a un área del cerebro o abarcar a más de un área, y según su alcance, la lesión cerebral traumática puede ser leve, moderada o grave.

Los deportes de impacto (rugby, fútbol, hockey, baloncesto, squash, ciclismo, etc.) a menudo producen traumatismos craneales. Las lesiones deportivas son comunes y costosas para los atletas tanto amateurs como profesionales. Se estima que, en Estados Unidos, hasta 3,8 millones de personas al año pueden sufrir conmociones relacionadas con el deporte. Es muy importante asegurar una completa recuperación en los deportistas antes de volver a jugar: aquellos con historia previa de conmoción, tienen un riesgo mayor de conmociones subsiguientes y las consecuencias a largo plazo de traumatismos cerebrales repetidos pueden ser graves.

El proceso inflamatorio que sigue a un trauma es la respuesta adecuada del organismo para devolver a la normalidad, a aquellos tejidos afectados. Este proceso está modulado por los ácidos grasos omega-3 y omega-6. Para facilitar la curación, deben estar presentes en cantidades significativas en los tejidos afectados antes de que suceda el trauma, pero los niveles de ácidos grasos omega-3 marinos a menudo son bajos debido al reducido consumo de pescado. La saturación de las células cerebrales con ácidos grasos omega-3 (especialmente DHA) puede facilitar la curación tras un traumatismo cerebral, contrarrestando los efectos negativos a largo plazo.

 

Bibliografía: