Efectos potenciales del EPA y el DHA sobre el riesgo de Alzheimer

 
 
 

La enfermedad de Alzheimer es el trastorno neurodegenerativo más común (representa del 60-80% de todas las demencias) en todo el mundo, una de cada 5 personas mayores de 80 años tiene Alzheimer. Mundialmente, 35,6 millones de personas viven con demencia y se espera que esta cifra aumente hasta 115,4 millones en el 2050. Con el envejecimiento y la esperanza de vida de la población mundial en aumento, desarrollar intervenciones para prevenir y tratar el Alzheimer y las demencias se ha convertido en una prioridad de salud pública. Aunque la evolución del trastorno se comprende mejor actualmente, las intervenciones médicas disponibles solo pueden mejorar algunos de los síntomas, pero no pueden ralentizar la progresión de la enfermedad. Aún no se ha descubierto una cura efectiva (farmacológica o no farmacológica) y, por lo tanto, el estilo de vida y los factores nutricionales son cruciales en el tratamiento de la enfermedad.

La neuroinflamación desempeña un papel importante en el avance de este trastorno y los ácidos grasos omega-3 están implicados tanto en la reducción como en la resolución de la inflamación. Además, se sabe que los ácidos grasos omega-3 tienen propiedades neuroprotectoras y crece la evidencia de su efecto protector en la enfermedad de Alzheimer. El interés en el EPA y el DHA ha crecido con base en diversas observaciones, y estudios epidemiológicos han mostrado que las dietas ricas en pescado se asocian con reducción del riesgo de demencia.

En un estudio que incluyó a 1.272 personas sin demencia y 67 con demencia (todos con al menos 75 años de edad), a quienes se realizó seguimiento durante 7 años, el EPA mostró tener un efecto protector en el Alzheimer: una mayor proporción de niveles plasmáticos de EPA se asoció con menor incidencia de enfermedad de Alzheimer. Durante el periodo de seguimiento de 7 años, 191 personas sin demencia desarrollaron Alzheimer, y los niveles plasmáticos de EPA elevados correlacionaron con riesgo disminuido de Alzheimer.

Otra investigación reciente ha concluido que los niveles altos de DHA y EPA en los glóbulos rojos puede ayudar a proteger frente al desarrollo de demencia en mujeres mayores (con 65 años o más en el inicio del estudio y durante un seguimiento de 10 años): el aumento en DHA más EPA se asoció con un significativamente menor riesgo de demencia, y esta relación fue independiente de factores de riesgo y predictores de demencia conocidos.

En conjunto, estos resultados apoyan el rol potencial de los ácidos grasos omega-3 en la prevención de la enfermedad de Alzheimer.

Bibliografía: 

van Lent DM, Weinhold L, Wolfsgruber S, et al. Eicosapentanoic acid but not docosahexaenoic acid is associated with Alzheimer’s disease risk in the oldest old. Presented at: 2018 Alzheimer’s Association International Conference. July 22-26, 2018; Chicago, IL. Abstract 22855.

Ammann EM, Pottala JV, Robinson JG, Espeland MA, Harris WS. Erythrocyte omega-3 fatty acids are inversely associated with incident dementia: Secondary analyses of longitudinal data from the Women’s Health Initiative Memory Study (WHIMS). Prostaglandins Leukot Essent Fatty Acids. 2017;121:68-75.

Devassy JG, Leng S, Gabbs M, Monirujjaman M, Aukema HM. Omega-3 Polyunsaturated Fatty Acids and Oxylipins in Neuroinflammation and Management of Alzheimer Disease. Adv Nutr. 2016;7(5):905-16.