¿Dónde está el límite entre dieta permisiva y nutrición pobre?

 
 
 

A estas alturas, ya sabemos que los ácidos grasos omega-3 de cadena larga de aceite de pescado tienen un papel importante en el desempeño cognitivo a lo largo de todas las fases de la vida, desde la infancia (desarrollo cerebral) hasta la ancianidad (posponiendo el deterioro cognitivo y previniendo las enfermedades oculares relacionadas con la edad).

Respecto a la infancia y de acuerdo con algunos estudios, parecería que los niños con capacidad lectoescritora baja y aquellos malnutridos con baja ingesta de omega-3 pueden ser los más beneficiados del consumo de estos ácidos grasos en lo que respecta a resultados cognitivos (memoria, desarrollo cognitivo no verbal, velocidad de procesamiento, habilidad visuoperceptiva, atención y función ejecutiva) y logros escolares (por ejemplo, lectura y escritura).

Respecto a la dieta, podemos pensar: “De acuerdo, pero esto no tiene nada que ver con mis hijos, ellos comen muy bien”. Pero, ¿estamos seguros de que lo hacen? La dieta occidental (alta en grasas saturadas, carnes rojas, carbohidratos vacíos y baja en frutas y verduras frescas, granos integrales, pescado, marisco y aves) no es la mejor. ¿Cómo podemos equilibrar la dieta de nuestros hijos sin discusiones constantes? ¿Dónde está el límite entre dieta permisiva y nutrición pobre? ¿Cómo puede ayudarnos la complementación con omega-3?

Esperamos que nuestros posts os ayuden a encontrar vuestras propias respuestas.

 

Bibliografía:

Stonehouse W. Does consumption of LC omega-3 PUFA enhance cognitive performance in healthy school-aged children and throughout adulthood? Evidence from clinical trials. Nutrients. 2014 Jul 22;6(7):2730-2758. doi: 10.3390/nu6072730.