DHA y coeficiente intelectual infantil

 
 
 

La leche humana contiene nutrientes necesarios para la salud y el desarrollo infantil, así como otros componentes que protegen de la infección y la inflamación y contribuyen a la maduración del sistema inmune y al desarrollo de los órganos. Su composición varía desde el calostro hasta el fin de la lactancia, entre tomas, entre madres y también entre los niños nacidos a término y los prematuros.

La producción de la leche humana presenta diferentes etapas:

  • Desde mediados del embarazo hasta el parto, las mamas pasan por varios cambios necesarios para una lactancia apropiada.
  • El primer fluido producido por las madres después del parto es el calostro, que es rico en componentes inmunológicos y factores de desarrollo.
  • El inicio de la secreción copiosa de leche sucede desde el día 2 o 3 hasta el día 8 tras el nacimiento (si bien puede retrasarse en niños prematuros y madres obesas).
  • 9 días después del nacimiento, la producción de leche ya se mantiene constante y a las 4 – 6 semanas postparto se considera completamente madura.
  • Alrededor de 40 días después del último amamantamiento, la producción de leche se reduce progresivamente.

Los componentes nutricionales de la leche humana provienen de tres fuentes: algunos se originan por síntesis de los lactocitos (células productoras de leche de los alveolos), otros tienen un origen dietético y algunos provienen del almacenamiento materno. Algunas características de la leche pueden modificarse mediante la dieta para optimizar el crecimiento y la salud infantil. Por ejemplo, la dieta materna influye en el contenido de DHA de la leche, que está por debajo de los niveles recomendados en muchas madres. La suplementación con 1 g diario de DHA incrementa significativamente los niveles de DHA en la leche, lo que a su vez mejora el DHA dietético de los niños lactantes.

La duración de la lactancia y los niveles de ácidos grasos en el calostro están asociados con el coeficiente intelectual de los niños. Los niños que recibieron calostro con niveles altos de ácido linoleico (un ácido graso omega-6) y bajos niveles de DHA parecen tener puntuaciones más bajas en el coeficiente intelectual a la edad de 5-6 años que aquellos que recibieron calostro con niveles altos de DHA. Estos datos muestran el papel de un consumo precoz de DHA en la cognición infantil.

 

Bibliografía