DHA, EPA y síndrome metabólico

 
 
 

Un síndrome es un grupo de signos y síntomas que ocurren juntos y caracterizan una anormalidad o una condición particulares. El síndrome metabólico es una combinación de tres o más de los siguientes componentes: presión arterial alta, concentraciones de azúcar en sangre elevadas, niveles de colesterol anormales (niveles altos de triglicéridos y bajos de «colesterol bueno» en sangre) y exceso de grasa corporal en la cintura. La particularidad de esta combinación es que incrementa el riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes. Tener uno de estos factores no significa que tengamos síndrome metabólico, pero cualquiera de ellos incrementa el riesgo de enfermedad, y si tenemos más de uno al mismo tiempo, el riesgo es mayor.

Si tienes síndrome metabólico o cualquiera de sus componentes, los cambios en el estilo de vida (como el control del peso, dejar de fumar, la actividad física regular y la adaptación a la dieta mediterránea) y el incremento en el consumo de ácidos grasos omega-3 de origen marino pueden prevenir o retrasar el desarrollo de problemas de salud graves. La suplementación con ácidos grasos omega-3 (DHA y EPA) contribuye a reducir la resistencia a la insulina, disminuye el riesgo de diabetes tipo 2 y reduce las concentraciones de triglicéridos y el «colesterol malo». Sus efectos incluyen los antiinflamatorios y antitrombóticos, función endotelial mejorada, mantenimiento de la elasticidad arterial y control de la presión arterial. Para obtener los máximos beneficios, los omega-3 deben tomarse en la cantidad y concentración suficientes.

 

Referencias: 

Carpentier YA, Portois L and Malaisse WJ. n-3 fatty acids and the metabolic syndrome. Am J Clin Nutr 2006;83(suppl):1499S–1504S.

 
 

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