DHA, ejercicio y metabolismo mitocondrial

 
 
 

Las mitocondrias son pequeñas estructuras que flotan en el interior de la célula y actúan como un sistema digestivo: crean moléculas ricas en energía para la célula combinando oxígeno (del aire que respiramos) con los azúcares y las grasas de los alimentos que ingerimos. Son la principal fuente de energía para nuestro organismo. Algunas células tienen varios miles de mitocondrias (las células germinativas, por ejemplo) mientras que otras no tienen ninguna (los glóbulos rojos y las células de la piel tienen muy pocas o ninguna), pero la mayoría de las células contiene entre 1 y 2000 de ellas. Las células musculares necesitan mucha energía, por lo que tienen muchas mitocondrias. Si una célula no está obteniendo la suficiente energía para sobrevivir, se pueden crear más mitocondrias, depende de las necesidades de la célula.

Las mitocondrias son vitales para nuestra salud. Por lo tanto, es importante optimizar la función mitocondrial y prevenir su disfunción asegurándonos de que tomamos los nutrientes que nuestras mitocondrias necesitan: coenzima Q10, L-carnitina, D-ribosa, magnesio, ácidos grasos omega-3, todas las vitaminas B y ácido alfa-lipoico.

El ejercicio también favorece la salud mitocondrial. Cuando hacemos ejercicio, nuestro cuerpo responde creando más mitocondrias para seguir el ritmo al incremento del requerimiento energético. La práctica de ejercicio produce adaptaciones mitocondriales que pueden contribuir a mejorar la función mitocondrial y la complementación con DHA mejora dichas adaptaciones.

 

Bibliografía

 
 

Estrés oxidativo, ejercicio y EPA

Durante el ejercicio, aparece un aumento de la producción de “especies reactivas de oxígeno” y esto puede conducir a un declive en el rendimiento y la salud (debido al daño celular[...]

 
 

Pádel y omega-3

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