DHA durante la gestación y la infancia

 
 
 

Nuestra capacidad cognitiva (atención, memoria, percepción, lenguaje, resolución de problemas, comprensión, razonamiento y lectura), como humanos, es la más avanzada del reino animal. Se cree que esto se debe a las características de nuestra corteza cerebral, la capa exterior del cerebro. El cerebro es especialmente rico en ácidos grasos omega-3 de cadena larga y el DHA es el predominante, ya que supone más del 90% de ellos en el cerebro. El DHA es crucial en las funciones neurológicas desde la gestación hasta la madurez, pero como el cuerpo humano no lo puede sintetizar de forma eficaz es necesario obtenerlo de fuentes externas para alcanzar y mantener niveles de DHA cerebral óptimos. Podemos obtenerlo de las microalgas, el pescado azul (atún, salmón, caballa, sardinas, anchoas y arenques) o de los suplementos nutricionales (aceite de pescado).

El consumo de DHA es especialmente importante durante el embarazo y la infancia para el desarrollo del cerebro y la función cognitiva del niño. El DHA es necesario para el crecimiento y la maduración del cerebro y la retina del niño. Durante el desarrollo, se obtiene a través de la placenta y durante la infancia a través de la leche materna. Por lo tanto, el aporte adecuado de DHA durante el desarrollo depende directamente de la dieta de la madre: las mujeres embarazadas y lactantes deberían consumir al menos 200 mg de DHA al día. Este aporte es fundamental para el desarrollo cognitivo del niño y también podría alargar la gestación. Los niveles altos de DHA en la leche materna se han asociado con mayor capacidad de adaptación a los cambios del entorno, mejor desarrollo mental, mejor coordinación mano-ojo, y mejor atención y rendimiento de la memoria más adelante en la vida.

Los suplementos que contienen DHA han demostrado ser seguros y bien tolerados.

 

Bibliografía

Weiser MJ, Butt CM, Mohajeri MH. Docosahexaenoic Acid and Cognition throughout the Lifespan. Nutrients. 2016 Feb 17;8(2). pii: E99. doi: 10.3390/nu8020099.