Altos niveles de omega-3 se asocian con menor presión sanguínea en jóvenes sanos y normotensos

 
 
 

La hipertensión constituye un importante problema de salud pública. Entre la presión sanguínea y el riesgo cardiovascular existe una fuerte y directa asociación, y esta relación se ha identificado tanto en hombres como en mujeres, en adultos mayores y jóvenes, diferentes grupos raciales y étnicos, y diferentes países.

La prevención primaria de la hipertensión (las acciones dirigidas a evitar la manifestación de la presión sanguínea alta) permite prevenir sus complicaciones, y si se pone en práctica en etapas tempranas de la vida proporciona la mayor probabilidad de evitar los factores que conducen a niveles elevados de presión sanguínea. Las cosas que podemos hacer en prevención primaria de la hipertensión incluyen: realizar actividad física aeróbica regular, mantener un peso corporal normal, limitar el consumo de alcohol, reducir el de sal, mantener un consumo adecuado de potasio (aguacate, espinacas, patatas, albaricoques secos, etc.), seguir una dieta rica en frutas y verduras, consumir productos lácteos bajos en grasa, y reducir las grasas saturadas y el total de grasas.

Los estudios han mostrado que: 1) los niveles en sangre de ácidos grasos omega-3 están inversamente asociados con la incidencia de presión sanguínea elevada, 2) la suplementación con relativamente altas dosis de ácidos grasos omega-3 reduce la presión sanguínea en persona hipertensivas, especialmente en aquellos que no se tratan la hipertensión, y 3) los ácidos grasos omega-3 tienen efectos reductores de la presión en personas mayores.

Recientemente, un equipo de investigadores alemanes y suizos han llevado a cabo un estudio con el objetivo de determinar si los niveles sanguíneos altos de ácidos grasos omega-3 correlacionan con menor presión sanguínea también en adultos jóvenes sanos (individuos de 25 a 41 años de edad con peso normal y sin otros factores de riesgo para presión sanguínea elevada, como diabetes). Encontraron que los niveles altos de ácidos grasos omega-3 se asocian de forma significativa con menores niveles de presión sanguínea sistólica y diastólica en jóvenes sanos normotensos.

Este hallazgo es importante, porque, aunque la presión sanguínea aumenta con la edad, la hipertensión empieza en las primeras etapas de la vida. Prevenir los altos niveles de presión sanguínea mediante la nutrición, la actividad física y un estilo de vida saludable son claves en la prevención primaria de la hipertensión. De acuerdo con los resultados de este nuevo estudio, las dietas ricas en ácidos grasos omega-3 pueden ser una estrategia a tener en cuenta en la prevención primaria de la hipertensión.

Bibliografía: 

Filipovic MG, Aeschbacher S, Reiner MF, Stivala S, Gobbato S, Bonetti N, et al. Whole blood omega-3 fatty acid concentrations are inversely associated with blood pressure in young, healthy adults. J Hypertens. 2018;36(7):1548-54.

National Institutes of Health. National Heart, Lung, and Blood Institute. National High Blood pressure Education Program. Primary prevention of Hypertension: Clinical and Public Health Advisory from the National High Blood pressure Education Program.

Whelton PK, He J, Appel LJ, Cutler JA, Havas S, Kotchen TA, et al. for the National High Blood pressure Education Program Coordinating Committee. Primary prevention of hypertension: Clinical and public health advisory from the National High Blood pressure Education Program. JAMA. 2002;288:1882-8.

Yang B, Shi MQ, Li ZH, Yang JJ, Li D. Fish, long-chain n-3 PUFA and incidence of elevated blood pressure: a meta-analysis of prospective cohort studies. Nutrients. 2016;8(1).

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